Guerra
Desde pequeña imaginaba que iba a tener la mejor vida, imaginaba lo inimaginable, lo imposible, y hoy me encuentro a la deriva cuestionándome ¿Quien soy?
Otro día caminando por el sendero lleno de trampas, esquivando baches,
por el mismo paisaje interminable, sin luz y sin color.
Siento frio en pleno verano, pero siento que soy una con el frio.
Si hay algo que nunca imagine era ver mi reflejo y no poder encontrarme,
no poder creerme parte de un algo.
Las horas no tienen fin, despierto por las mañanas pensando en terminar el día, y así 24-7.
El dolor es costumbre y cuestiono la felicidad, entonces sigo con la rutina para tapar la posibilidad de ese cuestionamiento interminable.
Camino un poco mas por el sendero y me subo a una montaña y no hay nadie,
otra vez me encuentro sola, pensando en las cosas que podrían ser y no son,
mirando el mar queriendo saber que pasa en su interior, mirando el cielo queriendo desaparecer, mirando la luna y querer brillar como ella y ser única, viendo personas sonrientes caminar en mi mente, pensando en bellas personas que hoy no están, que no caminan conmigo, que se marcharon y no he de culpar a alguien pero me siento una bala perdida.
Y comienzo a correr sin rumbo, corro y corro, me caigo.
Pierdo la conciencia y despierto en una guerra, donde mis enemigos son mis pensamientos, y resulta que no es un sueño, es la misma realidad, o quizá la realidad es un sueño.
De repente aparece alguien, soy yo, pero no soy yo. Entonces mis mejores y peores versiones aparecen y empiezan a luchar y yo debo elegir, elegir en que bando estar, y quedo en medio y quiero que esa lucha termine, pero todavía no elegí.
Me congelo y una pequeña versión mía aparece, me abraza. Junto a ella vienen las personas buenas que alguna vez estuvieron, y me rescatan de esa batalla.
Otro día caminando por el sendero lleno de trampas, esquivando baches,
por el mismo paisaje interminable, sin luz y sin color.
Siento frio en pleno verano, pero siento que soy una con el frio.
Si hay algo que nunca imagine era ver mi reflejo y no poder encontrarme,
no poder creerme parte de un algo.
Las horas no tienen fin, despierto por las mañanas pensando en terminar el día, y así 24-7.
El dolor es costumbre y cuestiono la felicidad, entonces sigo con la rutina para tapar la posibilidad de ese cuestionamiento interminable.
Camino un poco mas por el sendero y me subo a una montaña y no hay nadie,
otra vez me encuentro sola, pensando en las cosas que podrían ser y no son,
mirando el mar queriendo saber que pasa en su interior, mirando el cielo queriendo desaparecer, mirando la luna y querer brillar como ella y ser única, viendo personas sonrientes caminar en mi mente, pensando en bellas personas que hoy no están, que no caminan conmigo, que se marcharon y no he de culpar a alguien pero me siento una bala perdida.
Y comienzo a correr sin rumbo, corro y corro, me caigo.
Pierdo la conciencia y despierto en una guerra, donde mis enemigos son mis pensamientos, y resulta que no es un sueño, es la misma realidad, o quizá la realidad es un sueño.
De repente aparece alguien, soy yo, pero no soy yo. Entonces mis mejores y peores versiones aparecen y empiezan a luchar y yo debo elegir, elegir en que bando estar, y quedo en medio y quiero que esa lucha termine, pero todavía no elegí.
Me congelo y una pequeña versión mía aparece, me abraza. Junto a ella vienen las personas buenas que alguna vez estuvieron, y me rescatan de esa batalla.
Comentarios
Publicar un comentario