TCA
Esto no va a ser ningún post pro ana-mia, esto que voy a contar es una experiencia real sobre como es vivir con TCA. Ante todo voy a aclarar que no hay culpable en esto.
Ojala pudiese decir que ya termine con esta batalla, pero no es así.
Cuando uno es niño no le podría dar nombre a lo que esta pasando y hasta cuesta entender/diferenciar lo que esta bien de lo que esta mal. A mi me costaba controlar mi alimentación, que era lo que estaba mal.
En mi infancia no tuve amigos, no había alguien que quisiera jugar conmigo porque era muy gorda, a los 5 años recibí mi primer apodo "ballena", a los 6 "la gordita", a los 8 "la sumo", a los 12"manatí",y esos son algunos de los tantos sobrenombres que me fueron poniendo.
Estaba entrando en la adolescencia cuando una doctora a la que le molestaba mi gordura me dijo "o adelgazas o te moris", discúlpeme señora, pero en mi opinión decirle eso a una nena de 11 años me parece un poco cruel, muy crudo. Ahí fue cuando empezó el nudo de esta historia.
Fueron 2 años los que pase intentando bajar de peso arduamente, baje tan solo 4 kilos, fue porque me habían diagnosticado hipotiroidismo, lo cual tiene bastante sentido en el exceso de peso, aunque más que en el exceso, que no hubiese descenso por un problema metabólico y hormonal, pero bueno, después de eso empece a medicarme y mi vida cambio.
A los 15 años empece a hacer "dieta" con un buen entrenamiento, fue cuando por primera vez la gente comenzó a fijarse en mi, cuando comenzaron los halagos, cuando las frases como "ahora que bajaste de peso estas más linda""casi ni te reconozco""te vino bien""ya era hora". Me gustaban esos cumplidos, por primera vez me sentía querida. Llevaba 38 kilos bajados cuando llegue a casi un peso "ideal", pero quería más, creía que todo ese sacrificio valía la pena, con el correr del tiempo mis porciones eran más chicas. Me enamoré de alguien, pero todavía no me veía como quería y comencé a sentirme fea, no creí que esa persona se fijara en mi porque no era como las otras chicas, todavía me veía como un ser repulsivo. A pesar de que termine con esta persona, yo no lograba quererme, y por ese motivo no sentía que alguien me quisiera. Ese verano desencadeno todo, deje de comer, comencé a vomitar, y lloraba todo el tiempo.
Habia llegado marzo 2014 y en un año había perdido 43 kilos, muchos lo ven como un logro, pero para mi fue una obsesión. Lo que todos ven de las y los anorexica/os es que son figuras delgadas, delicadas y como si fuesen plumas, lo cual me parece algo horrible porque es una enfermedad tan romantizada, aunque todo esto es impuesto por la sociedad y los canones de belleza que te dicen que ser flaca/o es sinonimo de ser una persona hermosa. Lo que todos ven de las/los bulimicas/os es que son personas que vomitan y ya está, pero la verdad es que duele y lastima, y eso se supone, pero al momento de vomitar eso se olvida, mientras sentís como las lagrimas caen por el rostro, y tenes que ocultarte y estar atenta/o a que nadie te escuche, a no tener que tardar más de lo normal en el baño, a tener que idear distintas estrategias para no ser descubierta/o, pero la gente en lugar de comprender juzga, y dice que sos una persona asquerosa, incluso, socialmente da más verguenza (incluso motivo de burla) ser bulimica/o que sufrir anorexia. Ambas enfermedades son un calvario y tuve la desgracia de padecer ambas, y todo apunto a lo mismo, bajar de peso, no aumentar más kilos y sentir culpa constantemente. Lo que nadie termina de entender es que fuimos y somos personas quebradas en mil pedazos, y con el alma muerta en el fondo, con muchas ganas de desaparecer por no sentirnos conformes, por no haber sido aceptados o habernos sentido rechazados, pero, con la sociedad en la que vivimos, yo creo que todas y todos en algún momento nos sentimos así, nada más que en mi caso, me sentí más debil.
Comencé a alejarme de mis amigos para no tener que comer, empece a mentir, deje de ver a mi familia, deje de ir a la escuela, deje de hacer lo que me gustaba, deje de vivir.
Llegue a los 46 kilos bajados cuando termine internada, después de eso comenzó el desafió. Hoy miro atrás y hay un sinfín de personas a las que lastime, pero a mi mamá y a mi papá en especial. No se imaginan lo difícil que es encontrar a tu hija desmayada por no comer o por deshidratación, tener que ayudarla a levantarse de la cama porque se marea, estar vigilando afuera de la puerta del baño, darle de comer con un nudo en la garganta, llevarla al medico 3/4 veces por semana, inconsciente y sin fuerzas para mantenerse de pie, tener que entrar al dormitorio a mitad de la noche para saber que todavía sigue respirando. Me estaba muriendo.
Estuve muchos meses intentando comer, cada vez que comía lloraba, me enojaba, gritaba, me golpeaba, me cortaba y varias veces intente acabar con todo de una vez.
Volví al colegio de a poco, pero no sin descuidar el conteo de calorías, por suerte estuve acompañada de mi mamá, mi papá, mis amigas y amigos, estoy eternamente agradecida. Sobrelleve el año, empece a mejorar de a poco, pero sufrí otra recaída. Volvimos a lo anterior.
A los 18 años comencé la universidad, comencé a entrenar, comencé a comer, y engorde. Comencé a sentirme mal conmigo misma, pero fue una lucha contra mi todos los días. Quería irme a estudiar a otro lugar y sabia que tenia que mejorar si o si.
A los 19 años ya todo mejoro, y fue un alivio, me hice una cirugía que me ayudo a sentirme mejor estéticamente, empece a hacer ejercicio, a comer sano, me fui a vivir sola, empece la carrera que siempre quise, mejore mi relación con mis padres, con mis amigos, volví a hacer cosas que me gustan, pero me volví un robot rutinario, y tenia que mantenerme ocupada para no pensar en la comida, tenia que juntarme con amigos para no vomitar, pero al fin y al cabo, mejore.
A los 21 años estoy pasando por un problema similar al de los 15, pero no voy a ceder tan fácil, ni dejar que me venza. Voy a pedir ayuda si lo necesito, porque no voy a repetir lo mismo otra vez.
Estudio nutrición, y parece un cliché, pero el motivo es el siguiente: ayudar. Me encantaría ayudar a las personas y hacerles tomar conciencia de la alimentación y la necesidad de educación en ello, no es simplemente hacer dietas como parece o no me quiero enfocar solo en eso, no me interesa que la gente baje de peso, que engorden, sino que gocen de salud.
Quiero contarles que los TCA no se van de un día para el otro y pueden perdurar toda la vida. Muchos piensan que es un capricho, pero va más allá de eso, más allá del hago esto porque quiero estar flaca/o. Por eso si conocen a alguien que pasa por esto no lo dejen sola/o, ellos no se lo van a decir a nadie pero necesitan ayuda, no es una etapa.
Y a las personas que sufren esto, no tengan miedo de pedir ayuda, de contar lo que les pasa, de pensar que es algo tonto, porque no lo es, pero no se preocupen, que todo va a mejorar, y van a poder salir adelante.
Hay que dejar de opinar sobre los demas, de criticar, de decir "estas más gorditx", "estas más flaquitx", de controlar, dejemos que los demás disfruten de la vida como quieran, que se acaben los estándares de "belleza", todxs somos hermosos. Dejemos de juzgar. Lo importante es ser y dejar ser.
"Cada persona que ves, esta luchando una batalla de la que tú no sabes nada, se amable, no juzgues ni prejuzgues".
Ojala pudiese decir que ya termine con esta batalla, pero no es así.
Cuando uno es niño no le podría dar nombre a lo que esta pasando y hasta cuesta entender/diferenciar lo que esta bien de lo que esta mal. A mi me costaba controlar mi alimentación, que era lo que estaba mal.
En mi infancia no tuve amigos, no había alguien que quisiera jugar conmigo porque era muy gorda, a los 5 años recibí mi primer apodo "ballena", a los 6 "la gordita", a los 8 "la sumo", a los 12"manatí",y esos son algunos de los tantos sobrenombres que me fueron poniendo.
Estaba entrando en la adolescencia cuando una doctora a la que le molestaba mi gordura me dijo "o adelgazas o te moris", discúlpeme señora, pero en mi opinión decirle eso a una nena de 11 años me parece un poco cruel, muy crudo. Ahí fue cuando empezó el nudo de esta historia.
Fueron 2 años los que pase intentando bajar de peso arduamente, baje tan solo 4 kilos, fue porque me habían diagnosticado hipotiroidismo, lo cual tiene bastante sentido en el exceso de peso, aunque más que en el exceso, que no hubiese descenso por un problema metabólico y hormonal, pero bueno, después de eso empece a medicarme y mi vida cambio.
A los 15 años empece a hacer "dieta" con un buen entrenamiento, fue cuando por primera vez la gente comenzó a fijarse en mi, cuando comenzaron los halagos, cuando las frases como "ahora que bajaste de peso estas más linda""casi ni te reconozco""te vino bien""ya era hora". Me gustaban esos cumplidos, por primera vez me sentía querida. Llevaba 38 kilos bajados cuando llegue a casi un peso "ideal", pero quería más, creía que todo ese sacrificio valía la pena, con el correr del tiempo mis porciones eran más chicas. Me enamoré de alguien, pero todavía no me veía como quería y comencé a sentirme fea, no creí que esa persona se fijara en mi porque no era como las otras chicas, todavía me veía como un ser repulsivo. A pesar de que termine con esta persona, yo no lograba quererme, y por ese motivo no sentía que alguien me quisiera. Ese verano desencadeno todo, deje de comer, comencé a vomitar, y lloraba todo el tiempo.
Habia llegado marzo 2014 y en un año había perdido 43 kilos, muchos lo ven como un logro, pero para mi fue una obsesión. Lo que todos ven de las y los anorexica/os es que son figuras delgadas, delicadas y como si fuesen plumas, lo cual me parece algo horrible porque es una enfermedad tan romantizada, aunque todo esto es impuesto por la sociedad y los canones de belleza que te dicen que ser flaca/o es sinonimo de ser una persona hermosa. Lo que todos ven de las/los bulimicas/os es que son personas que vomitan y ya está, pero la verdad es que duele y lastima, y eso se supone, pero al momento de vomitar eso se olvida, mientras sentís como las lagrimas caen por el rostro, y tenes que ocultarte y estar atenta/o a que nadie te escuche, a no tener que tardar más de lo normal en el baño, a tener que idear distintas estrategias para no ser descubierta/o, pero la gente en lugar de comprender juzga, y dice que sos una persona asquerosa, incluso, socialmente da más verguenza (incluso motivo de burla) ser bulimica/o que sufrir anorexia. Ambas enfermedades son un calvario y tuve la desgracia de padecer ambas, y todo apunto a lo mismo, bajar de peso, no aumentar más kilos y sentir culpa constantemente. Lo que nadie termina de entender es que fuimos y somos personas quebradas en mil pedazos, y con el alma muerta en el fondo, con muchas ganas de desaparecer por no sentirnos conformes, por no haber sido aceptados o habernos sentido rechazados, pero, con la sociedad en la que vivimos, yo creo que todas y todos en algún momento nos sentimos así, nada más que en mi caso, me sentí más debil.
Comencé a alejarme de mis amigos para no tener que comer, empece a mentir, deje de ver a mi familia, deje de ir a la escuela, deje de hacer lo que me gustaba, deje de vivir.
Llegue a los 46 kilos bajados cuando termine internada, después de eso comenzó el desafió. Hoy miro atrás y hay un sinfín de personas a las que lastime, pero a mi mamá y a mi papá en especial. No se imaginan lo difícil que es encontrar a tu hija desmayada por no comer o por deshidratación, tener que ayudarla a levantarse de la cama porque se marea, estar vigilando afuera de la puerta del baño, darle de comer con un nudo en la garganta, llevarla al medico 3/4 veces por semana, inconsciente y sin fuerzas para mantenerse de pie, tener que entrar al dormitorio a mitad de la noche para saber que todavía sigue respirando. Me estaba muriendo.
Estuve muchos meses intentando comer, cada vez que comía lloraba, me enojaba, gritaba, me golpeaba, me cortaba y varias veces intente acabar con todo de una vez.
Volví al colegio de a poco, pero no sin descuidar el conteo de calorías, por suerte estuve acompañada de mi mamá, mi papá, mis amigas y amigos, estoy eternamente agradecida. Sobrelleve el año, empece a mejorar de a poco, pero sufrí otra recaída. Volvimos a lo anterior.
A los 18 años comencé la universidad, comencé a entrenar, comencé a comer, y engorde. Comencé a sentirme mal conmigo misma, pero fue una lucha contra mi todos los días. Quería irme a estudiar a otro lugar y sabia que tenia que mejorar si o si.
A los 19 años ya todo mejoro, y fue un alivio, me hice una cirugía que me ayudo a sentirme mejor estéticamente, empece a hacer ejercicio, a comer sano, me fui a vivir sola, empece la carrera que siempre quise, mejore mi relación con mis padres, con mis amigos, volví a hacer cosas que me gustan, pero me volví un robot rutinario, y tenia que mantenerme ocupada para no pensar en la comida, tenia que juntarme con amigos para no vomitar, pero al fin y al cabo, mejore.
A los 21 años estoy pasando por un problema similar al de los 15, pero no voy a ceder tan fácil, ni dejar que me venza. Voy a pedir ayuda si lo necesito, porque no voy a repetir lo mismo otra vez.
Estudio nutrición, y parece un cliché, pero el motivo es el siguiente: ayudar. Me encantaría ayudar a las personas y hacerles tomar conciencia de la alimentación y la necesidad de educación en ello, no es simplemente hacer dietas como parece o no me quiero enfocar solo en eso, no me interesa que la gente baje de peso, que engorden, sino que gocen de salud.
Quiero contarles que los TCA no se van de un día para el otro y pueden perdurar toda la vida. Muchos piensan que es un capricho, pero va más allá de eso, más allá del hago esto porque quiero estar flaca/o. Por eso si conocen a alguien que pasa por esto no lo dejen sola/o, ellos no se lo van a decir a nadie pero necesitan ayuda, no es una etapa.
Y a las personas que sufren esto, no tengan miedo de pedir ayuda, de contar lo que les pasa, de pensar que es algo tonto, porque no lo es, pero no se preocupen, que todo va a mejorar, y van a poder salir adelante.
Hay que dejar de opinar sobre los demas, de criticar, de decir "estas más gorditx", "estas más flaquitx", de controlar, dejemos que los demás disfruten de la vida como quieran, que se acaben los estándares de "belleza", todxs somos hermosos. Dejemos de juzgar. Lo importante es ser y dejar ser.
"Cada persona que ves, esta luchando una batalla de la que tú no sabes nada, se amable, no juzgues ni prejuzgues".
Muchas gracias! Saludos.
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