Un día normal
Cuatro comidas organizadas en proteínas, vegetales, carbohidratos y cantidad de grasa necesaria. Siempre respetando un horario. Ocho horas de sueño. Dos horas de gimnasio. Dos a tres horas de estudio. Una o dos de las cinco actividades semanales.
Me va bien en la Universidad, mi familia está orgullosa de mi, mis amigos y personas que apenas me conocen me "admiran" o me preguntan como hago o me marcan la suerte que tengo. Formo parte de grupos que me invitan constantemente a salir.
Tengo la vida organizada, todo se mide en horarios pautados, no tengo tiempo para pensar, estoy sometida todo el día a la producción u aprendizaje. Tengo que decir que a veces me creo el personaje que construí, creo que debería gustarme, digo tengo todo lo que soñé en algún momento, lo que sueñan muchos o por lo menos lo que quería mi familia para mi.
Pero detrás de todo eso, a la hora en la que mi vida se "desorganiza" vuelvo a caer en la realidad y en la eterna duda de quien soy, o en el constante dilema de la existencia.
Cada vez que me analizo es pensar en pasado y futuro, porque el presente no lo vivo. Constantemente estoy oprimida por la incertidumbre, el pensar en que estoy creando mi destino cuando por otra parte me contradigo cuando pienso que eso no se elige. Pienso en que no hay blanco y negro, siempre es gris. Y si todo el amor propio que creí sentir, ¿jamás existió?.
No me doy la oportunidad de sentir o de vivir cosas fuera de lo "normal", siento que me volví más cobarde. Pero cuando estoy sola en mi casa anhelo poder sentir algo real y que me mueva, que rompa con tanta estructura, que sea revolucionario en mí. Intento largar afuera mis sentimientos en general, de creer que un poco de mis principios todavía existen, de pensar que esto no va a ser para siempre.
Mucho pensamiento me lleva a pensar en que no crecí, que todo lo que soy es falso. ¿Y si eso sea crecer?. Quizá eso sea el presente. Quizá al fin y al cabo si siento algo. Quizá lo más fácil sea dormir y que mañana todo vuelva a ser como siempre.
Me va bien en la Universidad, mi familia está orgullosa de mi, mis amigos y personas que apenas me conocen me "admiran" o me preguntan como hago o me marcan la suerte que tengo. Formo parte de grupos que me invitan constantemente a salir.
Tengo la vida organizada, todo se mide en horarios pautados, no tengo tiempo para pensar, estoy sometida todo el día a la producción u aprendizaje. Tengo que decir que a veces me creo el personaje que construí, creo que debería gustarme, digo tengo todo lo que soñé en algún momento, lo que sueñan muchos o por lo menos lo que quería mi familia para mi.
Pero detrás de todo eso, a la hora en la que mi vida se "desorganiza" vuelvo a caer en la realidad y en la eterna duda de quien soy, o en el constante dilema de la existencia.
Cada vez que me analizo es pensar en pasado y futuro, porque el presente no lo vivo. Constantemente estoy oprimida por la incertidumbre, el pensar en que estoy creando mi destino cuando por otra parte me contradigo cuando pienso que eso no se elige. Pienso en que no hay blanco y negro, siempre es gris. Y si todo el amor propio que creí sentir, ¿jamás existió?.
No me doy la oportunidad de sentir o de vivir cosas fuera de lo "normal", siento que me volví más cobarde. Pero cuando estoy sola en mi casa anhelo poder sentir algo real y que me mueva, que rompa con tanta estructura, que sea revolucionario en mí. Intento largar afuera mis sentimientos en general, de creer que un poco de mis principios todavía existen, de pensar que esto no va a ser para siempre.
Mucho pensamiento me lleva a pensar en que no crecí, que todo lo que soy es falso. ¿Y si eso sea crecer?. Quizá eso sea el presente. Quizá al fin y al cabo si siento algo. Quizá lo más fácil sea dormir y que mañana todo vuelva a ser como siempre.
Son las hojas que sueñan ser árbol.
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